Pequeñas preocupaciones, grandes consecuencias.
Pablo era un pez ordinario de camino a su banco. Se encontraba con mucha prisa porque estaba tarde para la cena. Por esta misma razón Pablo no estaba muy consciente de sus alrededores. Durante su ruta predecible se da cuenta que el océano está completamente vacío, pero Pablo no tenía tiempo para ni siquiera mostrar interés en el hecho, mucho menos elaborar una explicación. Aunque Pablo no lo supiera, esto era porque todos los habitantes locales fueron a ver un concurso de comer entre ballenas azules, los animales más grandes de todo el reino. Debido a esto mismo, el camino que Pablo normalmente tomaba había sido cerrado por la duración de la competencia. Algo que Pablo pronto descubrirá.
Mientras Pablo nadaba, comenzó a sentir una leve corriente que lo arrastraba. Típico cuando tiendes a pasar la mayoría de tu tiempo en el océano, pero la corriente cada vez se convertía más violenta. Pronto Pablo se dió de cuenta que no era algo normal. Cuando mira detrás de él, todo se vuelve más claro. Pablo estaba directamente frente a una ballena azul, la cual abría su boca, inmediatamente devorando todo lo que había en su camino. Pablo hizo todo lo que su pequeña anatomía le permitía, pero la corriente lo venció y terminó siendo devorado por la ballena azul.
Pablo se vio atrapado dentro de la boca de esa enorme bestia, inseguro sobre cuando volviera a ver la luz del día, pero no estaba solo. Él no era la única víctima, otros como él habían sufrido las mismas consecuencias. Pablo, al encontrarse frente a esta realidad, se ve obligado a crear y liderar una colonia. Esta misma sería el principio de una nueva era de paz, excluidos de toda frustración y responsabilidades del exterior, las cuales fueron la razón principal del estado actual de Pablo. Esta misma colonia desarrollaría lo que conocemos hoy en día como el arte moderna.
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